En este frío juego de máscaras

En este frío juego de máscaras,
nadie es quien dice ser,
y una sonrisa
puede significar
entre dos miradas

desde un acuerdo tácito,

a un perdona
pasando por un te veo luego
o un postdata púdrete.

Cuando los reyes infames
se enrocan contra torres
furibundas,
y el plan es una idea
que se queda en
un laberinto envolvente
por
la teoría,
no nos quedamos
en el insulto ajeno,
verbal o no verbal,
que nos habla
de nuestro supuesto
complejo de superioridad,
de nuestra presunta pedantería.
Perdonémoslos
porque
no debemos cargar con el fuego obsequiado
que nos conduce a la destrucción interior.
Merecemos la paz.

En este frío juego de máscaras,
dos más dos no suelen ser cuatro
y hay soldados que protegen al monarca,
al que nunca se manchó las manos,
fué a una fábrica,
o se quemó con una plancha
en un restaurante.



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