Anochecer en la ciudad
Anochecer en la ciudad
sin renuncia ni rendición.
Siempre aprendimos
de las decepciones
a poner los piés todavía más
sobre la tierra, si cabe.
En el cálculo de probabilidades,
esta situación también fué contemplada
en algún momento,
pero... ¿Sabes?
He elegido esta soledad sonora
a una compañía que era ya un palco vacío.
La ciudad enigmática
me ha vuelto a abrir sus puertas
sin darme ninguna llave.
¿Qué será de tí?
¿Qué sonrisa no cubrirá tu rostro?
¿O qué lágrima no ha recorrido
las callejuelas que forman tus mejillas?
¿Qué nota musical no es emitida por tu voz?
Sabrás de mí
por los versos que te escribo,
por el gato que maúlla
cerca del aljibe,
bajo un cielo estrellado
de diciembre,
por todos los faroles que alumbran
la arquitectura
de estas calles desvencijadas
y que resisten al paso del tiempo,
incansables.
sin renuncia ni rendición.
Siempre aprendimos
de las decepciones
a poner los piés todavía más
sobre la tierra, si cabe.
En el cálculo de probabilidades,
esta situación también fué contemplada
en algún momento,
pero... ¿Sabes?
He elegido esta soledad sonora
a una compañía que era ya un palco vacío.
La ciudad enigmática
me ha vuelto a abrir sus puertas
sin darme ninguna llave.
¿Qué será de tí?
¿Qué sonrisa no cubrirá tu rostro?
¿O qué lágrima no ha recorrido
las callejuelas que forman tus mejillas?
¿Qué nota musical no es emitida por tu voz?
Sabrás de mí
por los versos que te escribo,
por el gato que maúlla
cerca del aljibe,
bajo un cielo estrellado
de diciembre,
por todos los faroles que alumbran
la arquitectura
de estas calles desvencijadas
y que resisten al paso del tiempo,
incansables.
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