En mi mente

En mi mente
te he reservado
un cuarto amueblado
en el que hay
un ventanal
con vistas
a una gran avenida
que, por las noches,
se ilumina
a través de una hilera
de farolas
que emiten una luz
de color naranja.

En ocasiones,
lo visito
y me recreo
en la simple contemplación
de tu sonrisa,
del cálido tacto
de tus manos,
de toda la hermosura y sabiduría
que de tu inteligencia
rezuma
cuando no se traduce en altivez
y ventajismo.

En el mecanismo
de la ensoñación,
del deseo
que se frena,
rara vez,
aprendimos también
a moderarnos.

De la prudencia
vinieron versos más flexibles,
y menos atropellados.

Restaurar el orden
natural de la lógica inexacta,
de todos los caminos y de todos los atajos.

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