Cicatrices y Caricias

"En un platillo de la balanza coloco mis odios; en el otro, mis amores ... Y he llegado a la conclusión de que si las cicatrices enseñan, las caricias también... " Mario Benedetti 

Los odios son relativos,
pues hay que comprender
al otro ser humano
que emite la señal negativa,
en qué contexto, en qué coordenada...

Pero existen o existieron de alguna forma
como un veneno
sobre una herida abierta.

Nadie está exento y la cicatriz
es consecuencia inequívoca
de este hecho de la experiencia.

Aprendemos de la marca.

El amor cuando llega a nuestra vida
viene envuelto con múltiples vestiduras.
No lo reconocemos,
en un principio,
pero después
va cobrando forma
y se materializa
en muchos gestos, actos de entrega,
restaura nuestro corazón
si estaba herido
y nos hace resurgir
una vez más
como la flor de loto en el estanque
cuyo fondo lo impregna el lodo.

El amor nos libera,
nos trae la maravilla
del ser amado
y, si en algún momento nos falta,
nos queda
el fundamental amor propio,
condición indispensable
para formar parte
de cualquier intercambio afectivo.


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