Un nuevo año que comienza
Un nuevo año que comienza .
Un antíguo año que se termina .
Entonces uno hace balance de lo vivido,
revisa la plantilla de sus vivencias
coleccionadas, las clasifica y las ordena.
Poco importa que el saldo nos salga positivo,
negativo o cero.
En la vida hay cambios
que son consustanciales
a este viaje
lento y repleto de emociones
comenzado en el arroyo de la primavera
y que nos hacen mejores
, que nos hacen más fuertes ,
que nos dotan de aprendizajes.
Un nuevo año que comienza.
Un antíguo año que se termina
y, en este renovado espacio, no quisiera olvidarme
de tí ni siquiera un segundo.
Pues eres algo más que el puerto donde mis barcos
ansían llegar.
Eres el mapa, el mar, la rosa de los vientos,
el caliz donde se vierte el vino,
el silex de la arena
en la orilla de los ríos,
el cielo en los días grises
y también en los soleados,
eres todas las iglesias
y todos los altares
de la ciudad que habito
.
En mis púlpitos profanos,
te rezo con oraciones paganas.
Eres
el viaje en sí mismo.
Un nuevo año que comienza.
Un nuevo año que termina.
Quiero recordar a los míos.
A los que sin estar,
están.
No hay distancia física
que nos separe,
ni lago tan profundo
que nos hunda.
Resurgiremos
como la flor de loto
que viene desde las profundidades
del estanque
y el barro será testigo
de su origen.
Un antíguo año que se termina .
Entonces uno hace balance de lo vivido,
revisa la plantilla de sus vivencias
coleccionadas, las clasifica y las ordena.
Poco importa que el saldo nos salga positivo,
negativo o cero.
En la vida hay cambios
que son consustanciales
a este viaje
lento y repleto de emociones
comenzado en el arroyo de la primavera
y que nos hacen mejores
, que nos hacen más fuertes ,
que nos dotan de aprendizajes.
Un nuevo año que comienza.
Un antíguo año que se termina
y, en este renovado espacio, no quisiera olvidarme
de tí ni siquiera un segundo.
Pues eres algo más que el puerto donde mis barcos
ansían llegar.
Eres el mapa, el mar, la rosa de los vientos,
el caliz donde se vierte el vino,
el silex de la arena
en la orilla de los ríos,
el cielo en los días grises
y también en los soleados,
eres todas las iglesias
y todos los altares
de la ciudad que habito
.
En mis púlpitos profanos,
te rezo con oraciones paganas.
Eres
el viaje en sí mismo.
Un nuevo año que comienza.
Un nuevo año que termina.
Quiero recordar a los míos.
A los que sin estar,
están.
No hay distancia física
que nos separe,
ni lago tan profundo
que nos hunda.
Resurgiremos
como la flor de loto
que viene desde las profundidades
del estanque
y el barro será testigo
de su origen.
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