Que no cunda el pánico
Que no cunda el pánico,
que no canda el púnico,
viva el reir ya está aquí,
con su ejército de risa insondable.
A Usted señora que arruga la cara,
a Usted señor que aprieta el hocico,
abran su mente por un minutico,
abran las compuertas
de su risa,
pero cuidado... ¡No se ensucien la camisa
que hoy es día de guardar,
vaya a ser que les regañe
el cura durante la homilía,
o algún gendarme
de ésos,
guardián
de la sociedad de costumbres!
Niños y Niñas, Viejos y Viejas,
testarudos y testarudas,
amables y sinceros,
viva el reir
se presenta
con su discurso
macilento,
contra la costra indolente,
contra el aburrimiento.
Si Usted piensa que
este es un circo patético,
reflexionen
por un momento
y vean la imagen de un niño esquelético.
Somos mercenarios de la broma,
espías
del chiste,
y a todos y todas
les entregamos
nuestro
despiste
ante tamaño invento.
Viva el reir con su música.
Vivan los bailes lentos.
que no canda el púnico,
viva el reir ya está aquí,
con su ejército de risa insondable.
A Usted señora que arruga la cara,
a Usted señor que aprieta el hocico,
abran su mente por un minutico,
abran las compuertas
de su risa,
pero cuidado... ¡No se ensucien la camisa
que hoy es día de guardar,
vaya a ser que les regañe
el cura durante la homilía,
o algún gendarme
de ésos,
guardián
de la sociedad de costumbres!
Niños y Niñas, Viejos y Viejas,
testarudos y testarudas,
amables y sinceros,
viva el reir
se presenta
con su discurso
macilento,
contra la costra indolente,
contra el aburrimiento.
Si Usted piensa que
este es un circo patético,
reflexionen
por un momento
y vean la imagen de un niño esquelético.
Somos mercenarios de la broma,
espías
del chiste,
y a todos y todas
les entregamos
nuestro
despiste
ante tamaño invento.
Viva el reir con su música.
Vivan los bailes lentos.
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