Hoy te recuerdo, amor

Hoy te recuerdo, amor,
desde la isla que forman
una ciudad, la lluvia y las aceras,
custodiadas por un mar de la tarde,
apacible y tranquilo.

Me siento a descansar.
La travesía ha sido larga.
He visto incalculables riberas,
infinitos horizontes,
y tras cada línea
de cada atardecer
yo te buscaba
al igual que
detrás de cada verso.

No desistí pero comprendí
que no hace falta rastrear toda
la tierra, ni todo el mar,
ni tampoco el vasto cielo,
porque te encontré,
sé que habitas
en un lugar de mi mente
con ventanales,
telas antíguas,
terciopelos apenas gastados.

Divisa la clave
que libera
la puerta cerrada
en el laberinto.

La luz ya nos aguarda.

De este poema,
epístola
de afecto,
se desprenden varios futuros
en los que me gustaría
que estuvieras presente.


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