Ninguna mujer nos pertenece

Ninguna mujer nos pertenece
pues sóla ella es su dueña.

No tenemos derecho
a apagar sus deseos
ni a guiar el viento que acaricia su pelo.

Tampoco cuando los celos,
esos enemigos íntimos
nos acompañen,
tenemos derecho
a objetar algo en contra
porque...
Ninguna mujer nos pertenece.

Cuando las matan diciendo MÍA
habría que recordarles
que si las matan ya sí que no serán SUYAS
y que hasta entonces
tampoco era SUYA.

La Mujer se autogestiona
y si somos buenos compañeros
nos acepta como parte de su viaje.

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