El Chincheta
Como una crónica de arrabal,
era un curioso zagal
de esos que abundan
en Granada.
Juan Antonio López Medina,
alias "El Chincheta",
lugarteniente del gran Álvaro,
administrador de fincas
del patio de la escuela,
de los golpes, las torturas,
de una clase castigada
por la incomprensión
y el odio secular
entre las gentes.
En la clase de educación física,
en el gimnasio cerrado,
me puso una zancadilla mortal
que acabó con mi barbilla partida,
y tres puntos de sutura,
seguidos del correspondiente daño psicológico.
El Chincheta se pavoneaba
de su hazaña.
Le colocaron la medalla
al honor de los matones
y... no fue expulsado,
porque varios testificaron
en su defensa.
Al final de la partida,
el medio hostil
proponía defenderse o claudicar.
Los maestros se preguntaban
por qué no me defendía.
Hay que vivir de pié,
y no arrodillado.
En los ajustes de cuentas,
perecieron otros pero no él.
¡¡Larga vida al lugarteniente de los matones!!
era un curioso zagal
de esos que abundan
en Granada.
Juan Antonio López Medina,
alias "El Chincheta",
lugarteniente del gran Álvaro,
administrador de fincas
del patio de la escuela,
de los golpes, las torturas,
de una clase castigada
por la incomprensión
y el odio secular
entre las gentes.
En la clase de educación física,
en el gimnasio cerrado,
me puso una zancadilla mortal
que acabó con mi barbilla partida,
y tres puntos de sutura,
seguidos del correspondiente daño psicológico.
El Chincheta se pavoneaba
de su hazaña.
Le colocaron la medalla
al honor de los matones
y... no fue expulsado,
porque varios testificaron
en su defensa.
Al final de la partida,
el medio hostil
proponía defenderse o claudicar.
Los maestros se preguntaban
por qué no me defendía.
Hay que vivir de pié,
y no arrodillado.
En los ajustes de cuentas,
perecieron otros pero no él.
¡¡Larga vida al lugarteniente de los matones!!
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