Todas esas pequeñas cosas (y 2)

Todas esas pequeñas cosas
que hacen que camine hacia tí,
no son cosas.

Se acumulan los temas
para continuar el viaje.

La espina clavada de la rosa,
ya forma parte de mi cuerpo
como si fuera un apéndice
sin filo.
La llevo dondequiera
y no hiere.

Tras la tormenta,
he encontrado un pájaro que compone
una sonata rítmica desde la rama
en un remanso de paz
y la alegría
es un verso que comienza
sin nombres propios.

Aceptar lo que fué,
aceptar lo que es,
lo que representa
el proceso
y seguir
la construcción
hasta completar la estrofa.

La Naturaleza
nos depara
un instante.

El otoño ha dejado el rastro
de las hojas secas
y casi se despide
junto al río.

No es Madrid
pero esta ciudad
cultiva
el derecho a ser fiel a sí misma.

Una postal
con remitente.
Un teléfono.

Quizás.
Una mesa llena de flor y para dos,
la vista de un paisaje,
la luz de un candil
que no se apaga.








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