Ahmed, Mohammed e Ibrahim

Todos confunden la letra
la canción
y creen saber del
lenguaje de la música.

Ahmed, Mohammed e Ibrahim
son tres muchachos
y cuando la gente los mira
sienten el miedo de lo desconocido.

En su país tenían frío,
y decidieron retarle al mar,
montarse en un barco
sin pagar billete,
sin entrar en el pago
de los prestamistas,
 sin ser vistos,
burlar a la guardia civil
y correr hasta Motril
donde la vida
era dura pero había costa,
había monte donde guarecerse.

Tiempo después,
invocando a la lógica
del tahúr precoz,
pudieron sobrevivir
en los invernaderos,
haciendo de ayudantes
en los restaurantes,
descargando camiones
hasta que el gobierno andaluz
los llevó a un hogar-internado.

Pero la gente los mira con recelo.
Porque no nacieron en el sur de Europa
porque no pertenecen
a esta tierra que ya tiene bastantes desposeídos.

No son delincuentes,
son los hijos del frío
y cuando lleguen los 18 años
saldrán por la puerta
del internado rumbo a
una sociedad que les da la espalda,
imponiendo
la lógica del dinero
cobarde.

Argelia, Marruecos, Túnez quedaron
atrás
y las gentes decentes
no los aprobarán.

Juegan a la pelota
en el patio del hogar
y sueñan
con un cielo
más bondadoso,
no con un muro de hierro
y hormigón
que los castiga.

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