Querida ausente (treinta)
Querida ausente:
Cuando camino
hacia tí,
consciente, inconscientemente,
hay una moderada alegría.
Verás,
que yo nunca quise
fracturar la esperanza de un hombre
y conducirlo a la tristeza,
ni convertir una casa
en un asilo de refugiados
pero supongo que cuando
el amor llama a la puerta
hay que dejarlo entrar
sin preguntas,
hay que recibirlo,
sin respuestas.
Pero entonces
cuando requetepensé,
era demasiado tarde.
Este sendero
que comencé hace años
creo que me acompañará toda una vida.
No se deja de querer
de la noche a la mañana.
Ni siquiera
las mayores afrentas
nos echan atrás.
Este "juego" es cosa seria,
y no un pasatiempo.
Los placeres pasajeros
pueden esperar.
Las calles huelen a otoño.
Y yo quisiera hacer un fuego contigo.
Sentarme junto a la lumbre y extender las manos.
Abrazarte por el hombro y sentarme a tu lado.
Y no es impaciencia, ni prisa, ni premura,
será que este amor
me lo llevo hasta la noche de los tiempos.
Cuando camino
hacia tí,
consciente, inconscientemente,
hay una moderada alegría.
Verás,
que yo nunca quise
fracturar la esperanza de un hombre
y conducirlo a la tristeza,
ni convertir una casa
en un asilo de refugiados
pero supongo que cuando
el amor llama a la puerta
hay que dejarlo entrar
sin preguntas,
hay que recibirlo,
sin respuestas.
Pero entonces
cuando requetepensé,
era demasiado tarde.
Este sendero
que comencé hace años
creo que me acompañará toda una vida.
No se deja de querer
de la noche a la mañana.
Ni siquiera
las mayores afrentas
nos echan atrás.
Este "juego" es cosa seria,
y no un pasatiempo.
Los placeres pasajeros
pueden esperar.
Las calles huelen a otoño.
Y yo quisiera hacer un fuego contigo.
Sentarme junto a la lumbre y extender las manos.
Abrazarte por el hombro y sentarme a tu lado.
Y no es impaciencia, ni prisa, ni premura,
será que este amor
me lo llevo hasta la noche de los tiempos.
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