querida ausente (xxxvi)
Querida ausente:
Esta noche salí a las calles del centro
porque batirme en retirada,
después de ver a los chicos
en la tarde,
hacia mi cuartel,
era hasta cierto punto deshonroso.
Pero una vez cerca del kilómetro cero,
me refugié en un pequeño locutorio,
desde el que juntar unos cuantos versos,
y hacer de la memoria
un monumento cotidiano.
Te puedo imaginar
con tu vida,
con tus quehaceres,
regando la flor de tu jardín
para que crezca sana, fuerte y radiante.
Lo celebro.
En este sube y baja diario,
alguna vez me pregunté para qué y por qué ando.
Las respuestas que encontré,
las que encuentro,
son sencillas y claras.
Ando por los niños,
por su presente, por su futuro,
por su salud, por su alegría.
Ando por todas las compañeras
que eligieron la soledad
como mecanismo
contra el abuso de una relación estropeada.
Ando por la justicia
en el mundo,
porque no haya un hermano
o una hermana sin sustento
aunque
mi capacidad de maniobra
esté tan limitada.
Ando por mí mismo,
por mi presente, por mi futuro,
por mi salud, por mi alegría.
Ando hacia tí, no sé cómo
ni en qué dirección
pero de alguna manera,
pues
estos versos
son tuyos
en el encabezado,
en el transcurso,
en el desenlace,
en la sangre derramada.
Ando, y me canso de andar
pero entonces me siento
en una piedra,
en un tronco talado del camino
junto al álamo
y silbo una melodía.
Esta noche salí a las calles del centro
porque batirme en retirada,
después de ver a los chicos
en la tarde,
hacia mi cuartel,
era hasta cierto punto deshonroso.
Pero una vez cerca del kilómetro cero,
me refugié en un pequeño locutorio,
desde el que juntar unos cuantos versos,
y hacer de la memoria
un monumento cotidiano.
Te puedo imaginar
con tu vida,
con tus quehaceres,
regando la flor de tu jardín
para que crezca sana, fuerte y radiante.
Lo celebro.
En este sube y baja diario,
alguna vez me pregunté para qué y por qué ando.
Las respuestas que encontré,
las que encuentro,
son sencillas y claras.
Ando por los niños,
por su presente, por su futuro,
por su salud, por su alegría.
Ando por todas las compañeras
que eligieron la soledad
como mecanismo
contra el abuso de una relación estropeada.
Ando por la justicia
en el mundo,
porque no haya un hermano
o una hermana sin sustento
aunque
mi capacidad de maniobra
esté tan limitada.
Ando por mí mismo,
por mi presente, por mi futuro,
por mi salud, por mi alegría.
Ando hacia tí, no sé cómo
ni en qué dirección
pero de alguna manera,
pues
estos versos
son tuyos
en el encabezado,
en el transcurso,
en el desenlace,
en la sangre derramada.
Ando, y me canso de andar
pero entonces me siento
en una piedra,
en un tronco talado del camino
junto al álamo
y silbo una melodía.
Comentarios
Publicar un comentario