No nos necesitamos

No me necesitas. Ni yo a tí.
No nos necesitamos.

Porque hemos aprendido
a vivir y a querer sin ser presas
de un sentimiento,
a desencadenarnos
del amor que aprieta,
como la bola que acarrea
el prisionero.

También es cierto
que uno no debe amar
a una imagen, al recuerdo de la persona
que fué, a la estela que deja una ausencia,
a los muros que reacios
nos contestan,
a los estanques que silenciosos
nos recuerdan la quietud
de las aguas,
el tiempo estático que persiste.

La vida continúa,
a pesar de los momentos tristes,
de las nostalgias,
y los deseos,
del siyotuviera,
del yanotengo,
porque siempre tenemos,
nos tenemos a nosotros mismos.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Un cuento serbio en verso (la oscura moral del antihéroe)

Construiremos algo nuevo