altas expectativas

Uno a veces
se confunde
y le invaden las altas expectativas
sobre un proyecto,
sobre un grupo de gente
y proyecta su luz de utopía
sobre determinados círculos,
erróneamente.

Entonces
uno comprende
que el amor a los seres humanos
tiene un límite
y que las masas se vuelven opacas,
huecas, y vacías
y que no todos ni todas importan.
Que uno se siente
como en un largo pasadizo del subway,
o en los probadores de unas galerías comerciales,
oliendo el plástico,
materia prima de la civilización.
Tan sólo, los esenciales
nos incumben.
Esas personas que nos da alegría
volver a encontrar,
con las que el tiempo
se nos hace liviano,
y a las que invitaríamos
con gusto
a una taza de café,
más allá
de los lugares muy transitados
o de los escenarios
donde se representa la comedia del arte
cotidiana.

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