Querida ausente (xviii)

Querida ausente:

Terminó la jornada.
La ciudad me espera
y te recuerdo con fuerza
en la noche que empieza.

¡Qué hermoso sería
verte llegar
entre la gente
y recibirte
con la sonrisa
que surge!

Pero ahora
tampoco será
ese momento que anhelo.

Ahora
se ha de vestir
el traje del presente
con todo lo que implica
y con el verso
que se construye
con amor combatiente.

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