Datos personales (A vueltas con Madame Y)

Madame Y preguntó
en una llamada telefónica
a deshoras:
"¿Qué ocurre con mi privacidad,
con mis datos personales?"
Y el aspirante a escribiente,
contestó sutilmente
que su nombre era elegido
precisamente para salvaguardar
su identidad,
que ningún detalle
que no fuese propio
de la realidad - ficción
era lo bastante grosero
o grotesco para ofender
su dignidad
y que si así lo consideraba,
retiraría de los poemarios,
la crudeza
de lo vivido,
el número 33
de algunas calles,
la escasez
de sus sentimientos,
el esfuerzo en la construcción
del amor no correspondido.


Madame Y sabía que aquellas ciudades
de las que hablaba el poeta
habían sido en algún momento suyas.
Que los cuadros
que no se habían pintado
estaban inspirados en ella,
y que Madrid
giraba como un carrusel,
como una noria,
porque ella accionaba
todos los mecanismos
sin quererlo, tal vez.

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