Evasiones
Los amorosos viven al día, no pueden hacer más, no saben. Siempre se están yendo, siempre, hacia alguna parte. Esperan, no esperan nada, pero esperan.
Jaime Sabines
Supongo que en determinados momentos
de mi vida,
fué "la forma de afrontar"
porque mi pasatiempo más querido
era evadirme,
salir huyendo del problema
que tenía que resolver.
Porque siempre fuí un ser distraído
y un fugitivo
que se quedaba parado
observando
el relieve de los pétalos de una rosa
en el jardín junto al ciprés.
El viaje hacia uno mismo,
hacia la ensoñación no entraña
ningún riesgo,
pero la complicación viene
cuando a la evasión se le añade el autoengaño
y ahí viene la crisis
porque
los demás
no tienen culpa
de lo que a uno le pasa.
Este es un hecho que se puede asumir
no sin cierta dificultad,
en ocasiones.
Los demás tienen
derecho a vivir en paz,
elegir la vida que quieren vivir,
los dioses y diosas a los que desean adorar,
el vino que les gusta beber,
los libros que leen,
los credos a los que deben adherirse,
y uno simplemente
debe aprender a descifrar los códigos,
aprender a comunicarse de una forma positiva,
y construir la propia fé de uno,
ajeno a los pensadores inmovilistas que
se quedan en la primera idea
que aceptaron.
De todas las evasiones posibles,
me quedo contigo,
teniendo
en cuenta
que
condujo a una cierta realidad
que postergamos, ¿indefinidamente?
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