Comprendiendo las razones

Comprendiendo las razones,
los motivos que impidieron,
entiende
que yo continúe
el camino comenzado
hace tiempo.

Y es que algo me dice
que, a pesar de los vetos,
los obstáculos,
siempre habrá algún momento
para expresarte con palabras,
lo que no pueden demostrarte
los hechos,
para sobreponerse
al desaliento.

Verás no te considero
un objetivo, un puerto de llegada.
Sucede que en mi mundo
no hay mejor coartada
que componerle versos
a tu sonrisa que surge
como un vector de futuro,
a tu piel nacarada,
al mapa de tus ojos
del color del agua de un mar del Norte.

Se me ocurren
tantos puntos en la frase,
pero prefiero evitarlos
y darle a la estrofa
otra entonación.

Te darás cuenta de
que te ofrezco
mi mundo pequeño
que cabe en la palma de una mano,
en una caja de zapatos,
en una habitación larga e imprecisa.

Y si no puedes ahora,
no pasa nada,
y si te entra un reparo,
un freno, una mala conciencia,
un deseo de vivir en paz,
que sepas que comprendo tus razones,
pero comprende que yo escriba,
que yo continúe esta senda
sin huella
sobre el vasto fluir de
los relojes de arena.

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