Querida ausente (xxiv)
Querida ausente:
He caminado por las calles
del viejo barrio donde vivía.
He vuelto a ver a
la gente en los parques,
a los jugadores amateur
en las canchas,
la perspectiva
de los edificios que se abren,
el paseo de los abuelos
con sus nietos en domingo,
las niñas vestidas
a la moda de otra época,
el tiempo que se niega
a avanzar
pero avanza.
Te he imaginado
tras el siguiente portal
y
en el reencuentro
inesperado
tu rostro
mostraría
sorpresa,
y unas ganas de huir
aunque para qué hacerlo,
si podemos hablar
tranquilamente,
si hace mucho que no te veo.
Querida ausente,
no estás ausente,
porque en este periodo de ausencias,
sigues vigente.
Déjame que te cuente
lo mucho que te extraño.
He caminado por las calles
del viejo barrio donde vivía.
He vuelto a ver a
la gente en los parques,
a los jugadores amateur
en las canchas,
la perspectiva
de los edificios que se abren,
el paseo de los abuelos
con sus nietos en domingo,
las niñas vestidas
a la moda de otra época,
el tiempo que se niega
a avanzar
pero avanza.
Te he imaginado
tras el siguiente portal
y
en el reencuentro
inesperado
tu rostro
mostraría
sorpresa,
y unas ganas de huir
aunque para qué hacerlo,
si podemos hablar
tranquilamente,
si hace mucho que no te veo.
Querida ausente,
no estás ausente,
porque en este periodo de ausencias,
sigues vigente.
Déjame que te cuente
lo mucho que te extraño.
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