Querida ausente (xix): Si un día el silencio...

DISTANCIA JUSTA
En el amor, y en el boxeo,
todo es cuestión de distancia.
Si te acercas demasiado me excito
me asusto
me obnubilo digo tonterías
me echo a temblar.
Pero si estás lejos
sufro entristezco
me desvelo
y escribo poemas.
Otra vez Eros, 1994.

Si un día el silencio se nos vuelve una ofensa,
será porque no valoramos 
lo bastante 
esa dicha de sabernos 
juntos y distantes 
al mismo tiempo. 

Veo la luz que entra por el ventanal
e ilumina tu rostro y 
acaricia tu pelo 
y tu esbelto cuello. 

Tienes una mirada triste y melancólica
y la lanzas 
hacia el horizonte 
como si este balcón
tuviera vistas al mar,
como si este barrio 
formara parte de un puerto. 

Te observo 
y mis ojos afrontan los tuyos
con una palabra de paz,
con un discurso de años 
y de largos inviernos. 

Entonces soy yo 
el que derrama una lágrima,
porque esta alegría 
es inmensa, 
porque no me adelanté 
al acontecimiento,
porque esta distancia 
justa 
desembocó 
en la construcción 
de un beso.

Si un día el silencio
se nos vuelve un ogro
furibundo,
no le haremos demasiado
caso
e invocaremos 
a la idea
de sentirnos
dulcemente distanciados.

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