Compañera
Compañera usted sabe que puede contar conmigo no hasta dos o hasta diez sino contar conmigo
(...)
Hagamos un trato, M. Benedetti
Compañera:
No vine a hacer promesas,
ni a decir sólo palabras que sonaran bien.
Vengo a decirle
que puede contar conmigo.
Cuando la tarde se oscurezca
y la noche del tiempo
nos vuelva la espalda,
usted sabrá que tiene mi mano
para afrontar juntos
lo inesperado.
Aún en los días grises,
de luz aciaga,
enredadera en el jardín,
tela de araña
en el asfalto,
marejada en las calles,
olas en el estanque,
remolinos en los charcos,
hojas que como barcas
caen por los canalillos
y las bocas de pez
desde el tejado
donde los árboles
depositan
sus naturalezas muertas,
estaré a su lado.
Por supuesto. No faltará el ánimo y en la soledad triunfante
de los vagones lentos de un tranvía,
susurraré su nombre
y será poesía.
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