Querida ausente (xxxvii)
Mientras dura la mala racha, Eduardo Galeano
Querida ausente:
Hay épocas difíciles
pero, sin encontrar muchas
explicaciones,
nos dan la oportunidad
de superarnos
y resacirnos de los
sinsabores del pasado,
aprendiéndonos.
Mientras dura la mala racha,
como escribiría Galeano,
me echan de los bares
en los que hay grupos de idiomas,
con el subterfugio
de que llevo una botella de agua
comprada en el exterior
y no pienso tomarme una cerveza
convirtiéndome,
con respecto a este lugar,
en consumidor.
Pero esta anécdota es graciosa
porque nunca me echaron
de un lugar similar
por estar lo bastante bebido.
Paseo por calles
oscuras y poco iluminadas,
reviso la mirada
del que viene tras la siguiente
farola,
escribo versos nocturnos
en rincones insospechados,
le hago glosas a la noche,
estrofas a tu ausencia,
a los hombres anuncio
que ofrecen
entradas a los bares de copas
con señoritas
pero éso no lo quiero para mí.
He escuchado las campanas
de una iglesia
al regresar al barrio.
He visto las estatuas oscurecidas
de los toreros
en las Ventas.
Ellos nunca fueron mis ídolos.
He deambulado
por calles solitarias
hasta yacer en mi lecho.
Te he rezado antes de dormir
como oración pagana.
Le he pedido al buen Dios
que te cuide y te proteja
porque si de mí dependiera,
lo haría en persona.
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