España no es un edificio

España no es un edificio.
Ni siquiera una casa,
ni siquiera un jardín con muros y cancela,
ni siquiera es un país.
Son muchas regiones,
y hay pequeños patriotas
que obsequian
con sus divagaciones
sobre la unidad de la nación
y las posibilidades de ruptura.

La artimaña funciona
cuando nadie es más que nadie
y se recobra la identidad
de los lugares,
los paisajes
y la vida de los pueblos.

¿Seremos hermanos y hermanas
a pesar de las diferencias?

La grieta comienza
cuando no somos capaces
de apreciar lo que es distinto.

Construir la tierra
de las gentes sin privilegios.
Desterrar a los ladrones
de guante blanco
y a los vendedores de humo.

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