Retrato de un cuñado

Desde la lógica burguesa,
que reina en nuestra familia
y valorando a nuestro cuñado Ludwig,
tenemos que decir que se trata
de un señor educado, amable y correcto,
que pese a tener un claro affair con su secretaría,
no presenta ningún escándalo
y está bien conectado socialmente.
Garantiza
la manutención de los hijos,
la casa donde vivirán en el futuro,
sus carreras universitarias,
y su contabilidad es el visado
necesario para hacer lo que le venga
en gana. ¡Faltaría más!


¡Queda invitado a todas nuestras fiestas!


Es un ingeniero importante,
amigo del gran Johann Carmona,
el gran promotor inmobiliario,
un baluarte dentro de nuestra
sociedad,
que creció empresarialmente
en aquella gran fase de la historia,
la década de los 70,
en la que se construyó tantísimo.


¿Quién habla ahora del dramaturgo Ibsen,
de su casa de muñecas,
quién habla del opus dei,
de los trastornos
que ocasiona tener un pater familias
que es un rey que todo lo hace
y todo lo deshace?


¿Qué importa su mujer si es un florero?


Estrategia: Carguen contra sus críticos,
porque al gran Ludwig hay que defenderlo.

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