Querida ausente (LVII)

Querida ausente:

Una botella vacía
no lo estará por siempre.

Antes de ordenar una ciudad
habrá que arreglar la propia casa.

El amor es un gran tema
pero muchos se conforman
con sucedáneos.

Mirar de frente
es mejor que mirar a un lado
pero es normal que lo que veamos
no siempre nos guste.

Los golpes de la vida
de los que habló Vallejo,
han de ser atenuados.

No hay nada que deba ser postergado
con un eslogan
de marca mundial registrada.

La noche acaba y llega el día.

Los cielos no esperarán
a que los alcancemos.

El vino fermenta
en los toneles
y madura lentamente.

La fruta madura
cae del árbol
justo en el momento.

Crecer
no es sino un signo inequívoco
de que se ha vivido.

Los años
no serán tan terribles
si ponemos de nuestra parte.

Lo eterno,
lo pasajero,
¿qué importa?

El infierno
más cercano
está dentro de uno.

Quererte
es tan simple
y a la vez es tan complejo.

Los sueños,
las realidades y los deseos
no van siempre juntos.

Una flor,
un disco de vinilo sobre la mesa del escritorio.

Un poema, a medio terminar.

Una carta,
con un postdata no tan claro.

Querida ausente:

¿Qué hay de tu risa, qué hay de tu llanto?

Ojalá me enviaras una postal
desde tu mundo  lejano.

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