Querida ausente (LXXVIII)

Querida ausente:


Cuando viene la noche,
me refugio
en el cuartel de invierno
que propone la poesía.


Cuando viene la tarde,
me refugio detrás de las estanterías
de la biblioteca del barrio.


Cuando viene el día,
me voy al trabajo
y a veces acompaño
los niños al colegio.


En cada fase del día
en la que estoy despierto,
te recuerdo.


Te supongo en tus quehaceres,
en tu vida cotidiana.


Ahora bien.
No sé si en cada fase
del sueño estás presente,
porque como todos
hay fragmentos
de los que me acuerdo
y otros de los que
apenas tengo una vaga,
borrosa imagen
aunque supongo
que perteneces
a esa capa interna
a la memoria,
a la que no hace falta
ni siquiera proponer tu nombre
para que te aparezcas
luminosa y brillante
como estabas ayer.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un cuento serbio en verso (la oscura moral del antihéroe)

Construiremos algo nuevo