Querida ausente (LVI)

Querida ausente:

Aunque mi hermano herido
viniera a incluir
la discusión
sobre el
presente y el futuro
de una niña,
en un debate sin fín,
propondría que éso no estuviera
en el posible orden del día.

Porque para ella,
todo es afecto y ternura.
una caricia paternal
y un beso en la frente.

Especular con este asunto
me parece
un último recurso
de alegación.

Por eso,
me parecen bien
todas las medidas que tengan
que ver
con que su vida sea tranquila
y feliz
.
Asimismo,

comprenderás
que en mi pequeño mundo
insurgente,
intente garantizar
las condiciones de vida
presente y futura
de mis dos tesoros y de su entorno,

luz en la oscuridad
de la noche que duró.

En otras cuestiones similares,

comentar que
el amor viaja lentamente
como si se tratara de
una góndola
que llevara
a viajeros
para recorrer un canal veneciano
y por sí mismos observaran
la grandeza
de los palacios,
la soledad de los muros
tras las puertas
semiabiertas,
la cadencia
del remo,
la elegancia
del que rema,
callado y reflexivo
y que habla un dialecto
que apenas se entiende.

Más allá,
el ancho mar,
interrogante Adriático,
aguarda
cauteloso.







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