Querida ausente (xliv)

Querida ausente:

En el amor
no hay simetrías completas,
como bien sabes.

No existen los giros totales.
Cuando uno se refleja
en el espejo de otro o de otra,
no ve a su alter ego.

Los relojes no atrasan
ni adelantan a conveniencia
y nuestra alma
no se deforma para hacerse más grande
o más pequeña
al verse reflejada
sobre una lente que deforma.

A veces no estás
completamente
en mi antípoda,
y viceversa.

Tampoco eres el polo norte,
ni yo el sur de una esfera.

En los laberintos
prefiero
perderme
por la parte trasera,
y ver cómo brota el agua de la fuente,
entre glorietas.

No sé si uno elige
el laberinto
en el que se ve
inmerso.

Al igual que Aschenbach
en Venecia,
elegí quedarme.



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