Querida ausente (LXV)
Querida ausente:
Cuando faltan los temas
para un poema,
invoco a asuntos
como el tiempo que hace,
la estación que acontece,
la vida cotidiana,
la ciudad y sus pasadizos.
En tu ausencia
y también en tu presencia
he inventado un mundo paralelo
que se abastece
de otros mundos
en los que siempre
encuentro
un motivo
o varios
para recordarte
como mereces.
En tus palacios lejanos
donde la noche
abre la ventana de un secreto,
quizás revisas
la luna gigante y amarillenta
que deambula silenciosa
por encima
de este mar de edificios
y antenas,
de calles, avenidas,
jardines y plazas.
Y yo también la miro y la admiro.
Entonces, la miraremos juntos
pero distantes y no ajenos.
Cuando faltan los temas
para un poema,
invoco a asuntos
como el tiempo que hace,
la estación que acontece,
la vida cotidiana,
la ciudad y sus pasadizos.
En tu ausencia
y también en tu presencia
he inventado un mundo paralelo
que se abastece
de otros mundos
en los que siempre
encuentro
un motivo
o varios
para recordarte
como mereces.
En tus palacios lejanos
donde la noche
abre la ventana de un secreto,
quizás revisas
la luna gigante y amarillenta
que deambula silenciosa
por encima
de este mar de edificios
y antenas,
de calles, avenidas,
jardines y plazas.
Y yo también la miro y la admiro.
Entonces, la miraremos juntos
pero distantes y no ajenos.
Comentarios
Publicar un comentario