Querida ausente (xlix)
Querida ausente:
En esta mañana fría de octubre
de áridos presagios,
hoy te vengo a contar
la parte que dejo de lado,
en ocasiones.
Sabes que la soledad,
es sabia compañera,
nos resume
y nos coloca,
nos desordena,
y nos confunde.
Pero si de todo esto,
sacamos conclusiones,
veremos que esta pequeña
patria llamada soledad
es lo más que se parece
a un paraíso
en el que reine la calma
y los pájaros vuelen
a una altura justa sobre el suelo.
Bendeciré por tanto
este país sin fronteras,
con capital
sin nombre,
desde la que te escribo
versos
en mañanas
donde todo es desierto
y hay que mirar muy adentro
para encontrar un oasis.
En esta mañana fría de octubre
de áridos presagios,
hoy te vengo a contar
la parte que dejo de lado,
en ocasiones.
Sabes que la soledad,
es sabia compañera,
nos resume
y nos coloca,
nos desordena,
y nos confunde.
Pero si de todo esto,
sacamos conclusiones,
veremos que esta pequeña
patria llamada soledad
es lo más que se parece
a un paraíso
en el que reine la calma
y los pájaros vuelen
a una altura justa sobre el suelo.
Bendeciré por tanto
este país sin fronteras,
con capital
sin nombre,
desde la que te escribo
versos
en mañanas
donde todo es desierto
y hay que mirar muy adentro
para encontrar un oasis.
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