Querida ausente (LXXV)
Querida ausente:
No es mi propósito
servirte el té
cuando
no quieres tomarlo
y quedarme
para verte beberlo.
Sean mi palabra
y mis actos
semillas
de un futuro posible
que no te limita,
ni te coarta.
La mentira
vertida
por otro
sólo le sirvió para ganar tiempo.
El veneno de la adelfa
casi desapareció
en el jardín quieto.
La vida y la historia,
esas dos grandes maestras,
nos preparan
la lección cotidiana
que asumimos con prontitud
y presteza.
No es mi propósito
servirte el té
cuando
no quieres tomarlo
y quedarme
para verte beberlo.
Sean mi palabra
y mis actos
semillas
de un futuro posible
que no te limita,
ni te coarta.
La mentira
vertida
por otro
sólo le sirvió para ganar tiempo.
El veneno de la adelfa
casi desapareció
en el jardín quieto.
La vida y la historia,
esas dos grandes maestras,
nos preparan
la lección cotidiana
que asumimos con prontitud
y presteza.
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