Querida ausente (LVIII)
Querida ausente:
En este día festivo,
de lluvia en Madrid,
y reflexión necesaria,
me pongo a escribirte
con el ánimo renovado
como si fuera un recién llegado
a esta isla de amor.
Ya dejé de lado
esa costumbre de torturarme
con ideas inoportunas,
esa forma de hacer
de cada gesto un reproche,
y cambié la canción.
Porque amar
debe ser
alegría
y, para cada ser humano,
es algo tan básico como el respirar.
Me acostumbré
a este nuevo yo,
que no es muy diferente
del anterior pero es un alguien evolucionado,
que se ha emancipado
de ideas que frenaban
el curso habitual de los acontecimientos.
Ahora puedo caminar
sin mirar demasiado atrás,
sin arrepentirme,
ni culparme,
ni sentirme
como alguien que algo debía
de hacer en lugar de
lo que está haciendo.
Lo mejor llegará,
y hasta entonces
aprendo de lo bello,
de lo cotidiano.
¿Crees que alguna vez
encontraremos la persona ideal?
En esa búsqueda
ilimitada en el tiempo,
podemos sentirnos frustrados
si buscamos alguien ideal y no lo encontramos.
En vez de buscar, hagámoslo posible.
Para mí, merece la pena,
encontrarme con tus ojos
y sentirme bien recibido.
En este día festivo,
de lluvia en Madrid,
y reflexión necesaria,
me pongo a escribirte
con el ánimo renovado
como si fuera un recién llegado
a esta isla de amor.
Ya dejé de lado
esa costumbre de torturarme
con ideas inoportunas,
esa forma de hacer
de cada gesto un reproche,
y cambié la canción.
Porque amar
debe ser
alegría
y, para cada ser humano,
es algo tan básico como el respirar.
Me acostumbré
a este nuevo yo,
que no es muy diferente
del anterior pero es un alguien evolucionado,
que se ha emancipado
de ideas que frenaban
el curso habitual de los acontecimientos.
Ahora puedo caminar
sin mirar demasiado atrás,
sin arrepentirme,
ni culparme,
ni sentirme
como alguien que algo debía
de hacer en lugar de
lo que está haciendo.
Lo mejor llegará,
y hasta entonces
aprendo de lo bello,
de lo cotidiano.
¿Crees que alguna vez
encontraremos la persona ideal?
En esa búsqueda
ilimitada en el tiempo,
podemos sentirnos frustrados
si buscamos alguien ideal y no lo encontramos.
En vez de buscar, hagámoslo posible.
Para mí, merece la pena,
encontrarme con tus ojos
y sentirme bien recibido.
Comentarios
Publicar un comentario