querida ausente (xlvi)

Por el pájaro enjaulado
Por el pez en la pecera
Por mi amigo que está preso
Porque ha dicho lo que piensa

Por las flores arrancadas
Por la hierba pisoteada
Por los árboles podados
Por los cuerpos torturados
Yo te nombro Libertad

Por los dientes apretados
Por la rabia contenida
Por el nudo en la garganta
Por las bocas que no cantan
Por el beso clandestino
Por el verso censurado
Por el joven exilado
Por los nombres prohibidos
Yo te nombro Libertad

(...) yo te nombro libertad, Paul Eluard 



Querida ausente:

Esta tarde quisiera entonar 
un canto nuevo 
bajo la luz de un sol confidente
y en este atardecer 
de adelfas 
en el jardín,
redescubrir
las calles de este barrio 
insolente. 
En mi escritorio
en el que la letra se rubrica 
de manera ferviente,
te nombro Libertad (*)
en tu grandeza,
dejando a un lado
la oquedad 
de las palabras gigantes.

Si fuiste amor ayer
hoy no serás diferente.

En el libro del que recitas,
viene el verso 
resplandeciente
y también
el que no existe todavía,
pues tu voz lo propone 
con carácter subsiguiente. 











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