querida ausente (xlv)

querida ausente:

¿para qué ganar?

si podemos resistir
y esa es la mayor victoria

hemos afrontado numerosas pruebas

como la distancia y el escaso olvido

hemos hecho caso omiso

al centinela que ordena silencio

estos poemas no deben ni pueden herirte

porque no están hechos de amor reciclado

es el puro amor

el que convoca

a este amanecer

entre dos tierras

donde el gallo canta y el campo se abre

ante el esplendor de un sol de otoño .

fuímos aves de paso,

aves que eligieron quedarse

en esta isla de recuerdo,

fugaz como un cometa,

eterna como la caricia de una madre

y los presagios y las estrategias

y los cálculos

no pudieron esquivar

la oleada de este ejército incontestable,

cimiento del tiempo nuevo.

ni el certero cincel del escultor,

podría esculpir

lo intangible.

este poema es sólo un tributo más

a la rosa que es inmarcesible.

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