Querida ausente (LXXX)
Querida ausente:
La tarde fue agradable
y en la exposición
ví paisajes
franceses,
bailarinas,
figuras geométricas
complicadas,
habitaciones azules
donde mujeres se lavaban,
notre dame,
palabras urbanas
pintadas sobre un lienzo.
De vuelta
en el paseo
estuve pensando
en que,
según dice el refrán,
robar a un ladrón
tiene cien años de perdón,
pero qué ocurre
cuando al que se le roba
no es un ladrón
o no se le roba propiamente
al supuesto ladrón,
sino que
por una casualidad
del destino,
la vida propone viajes
y uno los acepta de buen grado.
Por esta razón,
cuando uno acepta
una invitación
no es ladrón al aceptarla,
sino más bien
un ser deseoso
de conocer otros lugares,
de escribir los versos de los días,
de contemplar a otras gentes,
de dar su amor
si se tercia
y se lo piden.
A este respecto,
la exposición
era clara,
y los artistas
no son más que
ladrones de momentos,
ladrones de palabras
que con su hurto
construyen obras bellas
o intentan acercarse
a la idea de belleza estética.
Por eso,
a un artista está feo robarle
porque entonces
no podrá fabricar
la instantánea del momento con sentido.
La tarde fue agradable
y en la exposición
ví paisajes
franceses,
bailarinas,
figuras geométricas
complicadas,
habitaciones azules
donde mujeres se lavaban,
notre dame,
palabras urbanas
pintadas sobre un lienzo.
De vuelta
en el paseo
estuve pensando
en que,
según dice el refrán,
robar a un ladrón
tiene cien años de perdón,
pero qué ocurre
cuando al que se le roba
no es un ladrón
o no se le roba propiamente
al supuesto ladrón,
sino que
por una casualidad
del destino,
la vida propone viajes
y uno los acepta de buen grado.
Por esta razón,
cuando uno acepta
una invitación
no es ladrón al aceptarla,
sino más bien
un ser deseoso
de conocer otros lugares,
de escribir los versos de los días,
de contemplar a otras gentes,
de dar su amor
si se tercia
y se lo piden.
A este respecto,
la exposición
era clara,
y los artistas
no son más que
ladrones de momentos,
ladrones de palabras
que con su hurto
construyen obras bellas
o intentan acercarse
a la idea de belleza estética.
Por eso,
a un artista está feo robarle
porque entonces
no podrá fabricar
la instantánea del momento con sentido.
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