Querida ausente (XC)
Querida ausente:
La tarde es hermosa.
Los niños juegan en el parque.
Los rayos de sol acarician el rostro.
Escucho el eco de su risa,
mientras te recuerdo dulcemente
sentado en un banco.
El cerezo da la sombra
necesaria,
hemos estado cortando
ramas de dátiles
de una palmera.
Mi amor por ti crece
en este otoño de algunos dilemas
resueltos,
aunque sé que estos
versos son sólo opio
frente a la realidad presente.
Te esperaré en tardes como ésta,
bajo la sombra de árboles como estos.
Mientras tanto, no estás.
La tarde es hermosa.
Los niños juegan en el parque.
Los rayos de sol acarician el rostro.
Escucho el eco de su risa,
mientras te recuerdo dulcemente
sentado en un banco.
El cerezo da la sombra
necesaria,
hemos estado cortando
ramas de dátiles
de una palmera.
Mi amor por ti crece
en este otoño de algunos dilemas
resueltos,
aunque sé que estos
versos son sólo opio
frente a la realidad presente.
Te esperaré en tardes como ésta,
bajo la sombra de árboles como estos.
Mientras tanto, no estás.
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