Querida ausente (LXXXV)

Querida ausente:

Seré breve.

He llegado a la conclusión
de que te extraño
y que es difícil
vivir sin tí,
aunque se vive.

En esta ardua
tarea de hacerte saber,
supongo que la vida
nos pide un poco de sensatez,
simplificar el argumento
de esta historia,
reducirla a pocas palabras
que invoquen a muchos mensajes:
Seré breve.

Cada día es un nuevo comienzo,
una nueva esperanza,
y si el verso anterior sonase
hueco o manido,
entonces
construiríamos uno nuevo
que albergara
la dicha de saber que existes,
la melancolía,
porque no estás a mi lado.

Pero
supongo que ninguna distancia fue insalvable
para dos que se amaban.

Aunque... ¿Se amaban?
O... ¿fué una hecatombe de los sentidos,
una fiesta inconclusa de los placeres
no permitidos?

Supongamos que se amaron, que se aman,
que se amarán mañana, el miércoles siguiente, al otro...

Entonces se esperan, se esperarán.

Suponer lo contrario, implica una consecuencia contraria también.

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