Querida ausente (LXVII)

Querida ausente:


Ya intenté complacer a todos
y no sirvió.


Ahora sirve complacerme.


Dedicarme tiempo,
hacer café,
sentarme en el sofá
y leer un libro
y que todo fluya
lentamente
como un guiso
que se hiciera despacito.


Leer de la realidad
a cada paso,
resaltar
lo que es posible cambiar
y lo que no nos es posible
dejarlo,
porque hay cosas
que no se pueden
arreglar.


Pedirme un paréntesis
para estar en paz
con el mundo,
dedicarme por entero
a los niños,
que son el tesoro
que hay que proteger,
el futuro con esperanza.


Alejarme de los círculos
en los que no fui feliz,
y abrir horizontes,
también abriendo los brazos
y sentirme vivo,
sentirme pleno,
rechazando el odio,
dejando a un lado el ego.


No esperar nada
de las gentes
que nunca nos mostraron nada. ´


Este mundo de egocéntricos
destruye
pero nosotros y nosotras
que amamos al ser humano
como un todo,
avanzaremos
más allá
de lo posible
porque siempre nos atrevimos.

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